Las cortinas cerradas se han convertido en parte del paisaje comercial de Reynosa. Donde antes había establecimientos abiertos al público, ahora aparecen locales vacíos, espacios sin actividad y anuncios que ofrecen inmuebles en renta.

El fenómeno ya no se limita a las calles tradicionales del Centro. También se observa a lo largo de bulevares, avenidas y plazas comerciales de la ciudad, donde algunos negocios han dejado de operar ante las dificultades para cubrir sus gastos.

En un recorrido de este reportero por distintos sectores de Reynosa se encontraron establecimientos cerrados, entre ellos locales del Mercado Zaragoza y espacios comerciales de la plaza Paseo de Reynosa.

Detrás de las cortinas abajo aparece una combinación de factores económicos: rentas elevadas, obligaciones fiscales y costos de operación que presionan a los pequeños comerciantes.

De acuerdo con empleados consultados durante el recorrido, el alquiler de un local puede superar los 20 mil pesos mensuales, mientras que una isla comercial llega a costar 8 mil pesos o más.

Para quienes dependen de las ventas diarias, estas cantidades representan un gasto fijo que debe cubrirse antes de pagar servicios, mercancía, salarios y contribuciones.

¿Qué ha provocado la crisis comercial en Reynosa?

Una crisis que viene de años atrás

En septiembre de 2025, Gildardo López Hinojosa, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) de Reynosa, advirtió que unos 700 negocios formales habían dejado de operar durante los dos años anteriores, afectados por impuestos, permisos y cobros administrativos.

El dirigente empresarial señaló entonces que algunos propietarios habían optado por abandonar el comercio establecido e incorporarse a actividades informales para evitar los gastos que representa mantener un establecimiento abierto.

Posteriormente, la propia Canaco reportó que entre enero y octubre de 2025 habían cerrado entre 150 y 200 pequeños comercios, principalmente por la carga fiscal y las obligaciones administrativas.

Ahogan rentas al comercio

Impacto en la comunidad comercial

El problema continuó durante 2026. En enero, un recorrido periodístico por la calle Herón Ramírez encontró negocios cerrados y antiguos establecimientos cuyos inmuebles estaban nuevamente disponibles para renta.

Uno de los ejemplos más visibles se encuentra en el Mercado Zaragoza, un espacio histórico del comercio reynosense que ha perdido parte de su actividad.

En marzo de 2026, comerciantes del lugar señalaron que operaban alrededor de 60 locatarios, frente a más de un centenar que llegaron a mantener actividades en años anteriores.

La presión de seguir abiertos

El panorama no es exclusivo del comercio tradicional. En plazas comerciales también se observan locales desocupados, mientras los establecimientos que permanecen abiertos deben enfrentar pagos periódicos de renta y otros compromisos.

La Canaco ha advertido en distintas ocasiones que los impuestos, las cuotas de seguridad social, los permisos y los costos de operación reducen la capacidad de resistencia de los pequeños negocios.

La imagen que dejan los recorridos es la de una actividad comercial desigual: establecimientos que continúan atendiendo clientes junto a otros que ya no abren sus puertas. Mientras no se cuente con un censo actualizado de establecimientos cerrados durante 2026, los antecedentes de Canaco y los locales desocupados documentados en distintos sectores muestran las dificultades que enfrenta el comercio formal para mantenerse en funcionamiento.