El policía Salvador García estaba tendido en el suelo, herido por varios disparos. Había acudido a atender un reporte de violencia doméstica y, apenas se abrió la puerta del apartamento, recibió una descarga de balas que lo hizo desplomarse.
Sin importar que su propio hermano era señalado como el responsable de disparar contra un policía, una joven de 21 años corrió hacia el agente herido mientras todavía había disparos y lo auxilió para intentar salvarle la vida, informó el jefe del Departamento de Policía de Edinburg, Jaime Ayala.

El jefe del Departamento, Jaime Ayala expresó su alivio por la recuperación del policía.
¿Cómo ocurrió el tiroteo?
En medio de aquella escena, La mujer tomó una decisión que pudo costarle la vida. Clarissa Rodríguez corrió hacia el agente herido, se colocó a su lado y comenzó a auxiliarlo. No era una testigo cualquiera: el hombre que acababa de dispararle al policía era su propio hermano.
García, consciente del peligro, le pidió una y otra vez que se alejara, que buscara refugio, que se pusiera a salvo. Pero Clarissa se negó. «No voy a dejar que mueras aquí». La frase, relatada posteriormente por las autoridades, resume los momentos de tensión que se vivieron la mañana del jueves en la cuadra 200 de Fig Street, en Edinburg.
Todo había comenzado con una llamada de auxilio. Una mujer reportó que su hermano se comportaba de manera errática dentro del apartamento familiar. El oficial Salvador García respondió al llamado sin imaginar que, al tocar aquella puerta, se encontraría frente a un hombre armado.
Cuando la puerta se abrió, recibió múltiples impactos de bala y cayó al suelo. El atacante fue identificado como Daby Tadeo Ledezma, de 25 años, hermano de Clarissa.
Detalles confirmados sobre la intervención de Clarissa
Mientras el policía permanecía herido, ella se abrió paso hasta donde se encontraba. En lugar de huir, ayudó a colocarle un torniquete en una pierna para contener la hemorragia. El agente insistía en que se retirara. Clarissa le respondió que no lo abandonaría y que su hermano no le dispararía a ella. Era una convicción que no eliminaba el peligro, pero que explica por qué permaneció junto al oficial cuando cada instante resultaba decisivo.
Durante una conferencia de prensa, Ayala, representante de las autoridades de Edinburg, describió la intervención de Clarissa como un acto extraordinario de valentía. La joven, estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Texas del Valle del Río Grande (UTRGV), dejó de lado su propia seguridad para ayudar a un desconocido que había llegado a su domicilio cumpliendo con su deber.
Las autoridades consideran que su reacción inmediata contribuyó de manera decisiva a salvar la vida del policía. Cuando le preguntaron por qué había intervenido, Clarissa ofreció una respuesta sencilla, alejada de cualquier pretensión de heroísmo: «Él no merecía eso. No quería ver sufrir a una persona inocente». Sus palabras adquirieron todavía más fuerza por el vínculo familiar que la unía con el agresor. De un lado estaba su hermano. Del otro, un policía que había acudido para atender una emergencia. Clarissa eligió proteger una vida.
El desenlace del ataque
Daby Tadeo Ledezma fue localizado posteriormente sin vida, con una herida de bala en la cabeza aparentemente autoinfligida, según informaron las autoridades. Los registros judiciales del condado de Hidalgo muestran que había sido detenido anteriormente por diversos delitos, entre ellos conducir en estado de ebriedad, fraude, robo a un inmueble, evasión de arresto y uso de armas prohibidas. Su detención más reciente ocurrió en junio de 2025 por conducir intoxicado. En agosto de 2026 recibió una sentencia de dos días de cárcel tras declararse culpable. Las autoridades también señalaron que tenía pendiente una orden relacionada con una violación de libertad condicional en una jurisdicción al norte de San Antonio. Mientras se investigan las circunstancias del ataque, Salvador García continúa hospitalizado y su condición fue reportada como estable.