El decreto publicado el pasado 9 de octubre, que establece la adscripción de la Aduana Marítima de Matamoros a Altamira, genera dudas entre los comerciantes locales sobre las consecuencias que tendrá el cambio para los agentes aduanales, los trámites y los recursos económicos que se generen con la actividad del puerto.
Abraham Rodríguez Padrón, presidente de Canaco Matamoros, explicó que una de las principales preocupaciones es cómo podrán trabajar los agentes aduanales de la ciudad si necesitan incorporarse a la aduana de Altamira, pero ya tienen ocupados los espacios que la normativa les permite en otras aduanas del país.
Detalló que los agentes tienen una aduana de adscripción y pueden operar en otras tres. Si desean trabajar también en Altamira y ya tienen cubiertos esos espacios, tendrían que dejar alguna de las aduanas donde actualmente trabajan y tienen clientes.
Consecuencias del cambio administrativo
Otra duda es a qué municipio o entidad se atribuirán los recursos relacionados con las futuras operaciones de importación y exportación del puerto. El dirigente comercial señaló que no está claro cómo se manejarán las participaciones federales ni qué efectos tendrá el cambio administrativo para Matamoros.
Rodríguez Padrón aclaró que el puerto seguirá ubicado en Matamoros, pero advirtió que depender administrativamente de Altamira podría generar diferencias en la atención de trámites y procedimientos legales.
Impacto en la comunidad
Como ejemplo, cuestionó qué ocurriría si la aduana retiene un vehículo: si el propietario necesita realizar gestiones para recuperarlo, ¿tendría que acudir a las autoridades de Matamoros o trasladarse hasta Altamira?
Ante estas interrogantes, el presidente de Canaco consideró necesario que las autoridades expliquen con claridad los alcances del decreto, a fin de dar certeza a los agentes aduanales, empresarios y usuarios del puerto sobre cómo se aplicarán las nuevas disposiciones.