La obra social de un gobierno es una de las tareas más importantes y, paradójicamente, de las menos valoradas. Es la que atiende a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad y no solamente necesitan un empujón para salir adelante: requieren totalmente de la intervención del estado, de apoyos reales para enfrentar las dificultades en necesidades básicas, en temas de salud, vivienda y alimentación.

El nivel de pobreza extrema en Tamaulipas, bajó de 2.9 a 1.5 por ciento del 2022 al 2024,

colocando al estado por debajo de la media nacional (29%); son cifras, que en la realidad, cada número, es una historia que retrata la brecha de desigualdad y en conjunto muestran un sector de la población, que aún  carece de acceso a derechos básicos para vivir una vida digna.

La lucha contra la pobreza es mundial, sin embargo no es para normalizar, o quitar del interés general el tema, de las autoridades y la misma sociedad civil, que debe contribuir en apoyar a la ciudadanía en condiciones vulnerables.

En Tamaulipas, la obra social que tienen a cargo las autoridades del DIF Tamaulipas, es de valorarse en su justa dimensión; las casas del adulto mayor que tienen en Victoria, Reynosa  y Matamoros son un ejemplo de esa atención de primer nivel; se destinan recursos públicos para su operación, con un servicio de alta calidad, en forma gratuita.

Sólo quien tiene un familiar en estos centros, sabe del valor de este servicio, el cual genera un impacto enorme en una familia, que por diferentes razones justificadas, tiene que dejar a un adulto mayor en estos espacios gubernamentales, resolviendo una situación difícil de afrontar. Sin estas casas, muchas personas, adultos mayores estarían en el abandono, el maltrato, la degradación humana.

Mantener asilos, centros de rehabilitación y casas hogar para niñas y niños, representa mucho más que una ayuda; dentro de los Centro de rehabilitación y educación especial, existen historias de éxito, a donde se tiene transporte para trasladar a las personas que necesitan la terapia; esto es una gran ayuda.

Tal vez, desde el privilegio se diga que es obligación del gobierno y, sí, lo es. Sin embargo, no todos los gobiernos hacen de esa responsabilidad, una oportunidad real de atención para quienes más lo necesitan. Reconocer el valor de estos servicios no significa aplaudir por obligación, sino apreciar que hay acciones que impactan directamente en la vida de las personas y en este gobierno, el DIF estatal bajo la conducción de la doctora María de Villarreal, dejó de ser aquel club socialero de élites, para entender y atender a quienes menos tienen y más necesitan.

Esta es la obra social del gobierno de Tamaulipas, de la que poco se habla y menos se difunde. El trabajo que realiza el Sistema DIF Tamaulipas, llega a sectores de la población con una alta necesidad de atención y apoyo; una labor que muchas veces se hace de manera discreta, lejos de los reflectores, pero que quienes la viven de cerca conocen y valoran en toda su dimensión.

Conocer de cerca el trabajo del DIF Tamaulipas, visitar un asilo y ver que un familiar está limpio, bien atendido y recibe atención médica profesional de calidad, permite valorar lo que está haciendo el gobierno; más allá de una obligación, hay un trabajo bien hecho.

Por esos ojos del necesitado, del ser querido, sentimos la cercanía y manifestamos el agradecimiento. Sin duda, esta es la gran obra de Tamaulipas que debe visibilizarse. Siempre será mejor enfrentar las críticas de la oposición, que dejar desamparada a la población vulnerable.